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Sobre la casa rural La Tahona
La Tahona es una antigua casa de pueblo restaurada y situada en uno de los barrios más antiguos llamado "El Cabezuelo" y en uno de los pueblos más bellos del Parque Natural Sierra de Aracena y picos de Aroche, el pueblo de Zufre.
En su interior todavía se conservaba un viejo horno de leña, que junto a otras panaderías (de ahí el nombre de la casa) suministraba el pan necesario para el pueblo.
La restauración de la casa rural, hemos tratado de llevarla a cabo respetando al máximo, la arquitectura tradicional serrana. La casa rural está equipada con todas las comodidades, propias de nuestros tiempos.
Acabados y Equipamiento
La casa rural cuenta con unos acabados de primera calidad, materiales nobles, madera, barro, cerámica... calefacción de suelo radiante y equipo solar para el agua caliente.
Lencería ( toallas, fundas nórdicas, sábanas ) 100% algodón. colchas de hilo. Edredones de invierno y primavera. Mantas. Manteles.
Electrodomésticos: Frigorífico, Vitrocerámica, Lavavajillas, Lavadora, Secadora, Horno electrico en cocina.
Barbacoa y Horno de leña de inspiración árabe en patio. Chimenea en salón.
Arquitectura
La casa consta de dos pisos, planta baja y planta alta. La planta baja está rodeada de patio y jardín, ambos con porches. La planta alta tiene una gran terraza desde la que pueden divisarse espectaculares paisajes de la Sierra.
Toda la casa está dispuesta de forma escalonada creando espacios y rincones entrañables.
Accesibilidad
Al tratarse de una antigua casa reformada con desniveles debidos a la propia orografía, lamentablemente es difícilmente accesible para sillas de ruedas.
Estancias en planta baja:
Así nos gusta denominar al patio. Se trata de uno de los rincones entrañables de la casa. Su parra alberga un horno árabe de leña, en donde cocinar a fuego lento, los mejores asados. Al lado la barbacoa.
Las plantas decoran un jardín que da cobijo a los nidos de las golondrinas, permite otear a la cigüeña y el águila en pleno vuelo... y todo ello, siguiendo la más pura tradición árabe, con el permanente susurro del agua, fuente de vida, fertilidad y evocación de sosiego.
Nada mejor que sentarse bajo sus porches libro en mano, a ver caer la tarde, cubriendo de ocres el horizonte...